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Cuando no sobran las palabras
Vuelvo a contradecir el titulo de mi blog, ya que en esta entrada no van a sobrar palabras precisamente. Entre una de las cosas que más me gustan esta el hecho de leer y entre una de las que menos el escribir. Leo libros, principalmente de aventura y ciencia-ficción, entre mis favoritos la trilogía “La ciudad de la bestias” de Isabel Allende y “El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas” de Haruki Murakami. Leo muchos artículos científicos con las últimas novedades, sobre todo sigo la evolución del Cern y me encantan los artículos de cosas curiosas como el de la “Turritopsis nutricula” por ejemplo. No leo tutoriales, me parecen aburridos a más no poder… y hasta hace poco tampoco leía blogs, pero esto ha cambiado. De repente a través de un par de blogs de conocidos, me he encontrado con una legión de blogs dedicados al mini-relatos entre los que se puede encontrar alguna joya entre tanto pasteleo. En este caso os quería recomendar 3 blogs dedicados al texto: el blog de Ana, compañera de dibujo técnico, el blog de Luna Meyer, compañero de trastadas callejeras, y en especial pero no por ello más importante ;D el de Marlene, compañera actual de clase, algo rarita la chica, pero buena amiga, eso si, sus comentarios los dejáis en mi blog que ella ya tiene muchos… jaja, venga no darle ese gustazo.
Para ellos y el resto de escritores que se pasen por aquí, como ya le dije a Marlene, hay un trozo de canción que creo os describe muy bien.
“Y yo no sé, si he nacido para arder o he nacido para dar sombra
yo solo sé que lo que escribo no se compra,
y que en este mundo tibio que aun confunde amor con odio
yo solo encuentro alivio en el exilio de mi folio.”
Sharif – El exilio de mi folio

Dentro de mi gusto por la lectura pocas veces incluyo la poesía, ya que me he acostumbrado a escucharla sobre una base, y leerla me deja frió, pero de repente en el lugar menos esperado del mundo, al principio de un monologo, apareció un hombre al que jamas le asociarías algo de tal titánica genialidad. Este hombre es Hovik, ex-boxeador, cómico, escritor y actor, que un día llego a mi monitor para dejarme anonadado primero con su perfecto gusto por la poesía y más tarde con su facilidad para hacerme reír con su estilo basto nada parecido al de su lírica. Os dejo esta genialidad y si pincháis sobre su nombre al final del texto os enlazo con el monólogo “Cocretas”, que es el recipiente de esta obra.
“Los niños negritos no comen, no, no comen,
sus madres tienen los ojos sepultados en tumbas vivas
en cauces de ríos de lágrimas secas con barrigas preñadas de muerte.
La esperanza de vida está por debajo de un año,
me cago en mi puta vida entonces.
Se trafica, sí.
Se trafica con armas, con drogas, con hombres, con mujeres, con niños, con vidas,
con ideologías, con Internet, con política, con poder, con sueños,
con meterte el miedo en el cuerpo.
Cada mañana, cada mañana me miro en el espejo y lo que veo no me gusta, y entonces,
en vez de comerme mi propia mierda fresca:
Te jodo a ti, te jodo a ti, te jodo a ti… y te jodo a ti. ¿Porqué?
Porqué la culpa, amigos, la culpa siempre es de los demás. ¡Sí!
Y la enfermedad se llama:
Vivamos la vida de los demás por que no tengo cojones, ni sangre para vivir la mía.
Tengo goteras en mi casa, goteras en mi curro, goteras en mi corazón.
De las goteras de mi cabeza os hablo otro día porque ahora quiero dormir,
cuando duermo no pienso… no pensar.
Yo solo quiero volver, amigos, yo solo quiero volver a las entrañas de mi madre.
A nadar sumergido flotando en una paz infinita,
en una duermevela blanca de un cuerpo y dos corazones abrazados por un cordón.
Caliente, protegido, acurrucadito, indefenso pero invulnerable.
Yo solo quiero volver al día en el que mi madre me cantó mi primera nana.
Solo quiero eso…”
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